este año el peso colombiano ha sido una de las monedas más fuertes del mundo — de las que más se revaluaron frente al dólar, según el comportamiento del mercado cambiario. y un peso fuerte significa un dólar barato. quedó tan barato que el banco de la república anunció que va a comprarlo: hasta $4.000 millones de dólares, y solo cuando el precio caiga por debajo de su promedio de los últimos 20 días. cuatro mil millones suena a que el banco va a mandar en el mercado, pero no le alcanza ni de lejos.
según Bancolombia, en un día el mercado del dólar en Colombia mueve más de $1.200 millones de dólares. los $4.000 millones del banco son para dos años enteros: el mercado mueve esa misma plata en unos días. la primera subasta es el 3 de agosto, por $400 millones — menos de lo que se mueve en medio día. y aunque compre, puede influir en el dólar pero no controlarlo: en un mercado tan grande, esa plata no le da para fijar el precio.
lo que sí puede es asomarse en las caídas y frenar el golpe: no le pone un piso al dólar, le pone un colchón. y pesa más el mensaje que la plata: los que mueven el dólar en serio —bancos, exportadores, grandes inversionistas— saben que el banco va a comprar en cada caída, así que a ninguno le conviene tumbar el precio, porque lo estaría vendiendo regalado. así la caída se frena casi sola, sin que el banco gaste mucho. eso tiene nombre: los economistas lo llaman open-mouth operations (operaciones de boca abierta). no necesita plata, necesita que le crean.
- el peso ha sido una de las monedas más fuertes del mundo este año, así que el dólar quedó barato y el banco salió a comprarlo: hasta $4.000 millones en dos años
- solo compra cuando el dólar cae por debajo de su promedio de 20 días — es decir, solo en las caídas
- es un comprador chico: el mercado mueve más de $1.200 millones al día (Bancolombia), así que no puede fijar el precio, solo frenar las caídas
- su fuerza real es la señal: con avisar que comprará en cada caída, el mercado se ajusta solo y el dólar se frena casi sin que el banco gaste (los economistas lo llaman open-mouth operations)