en un día cualquiera el cielo de Estados Unidos no está quieto ni un minuto: miles de aviones despegan, cruzan y aterrizan sin parar, coordinados desde tierra uno por uno. la mañana del 11 de septiembre de 2001 había unos 4.500 en el aire, y ese sistema —pensado para una sola cosa, que los aviones sigan volando— nunca se había usado para lo contrario.
a las 9:42 de la mañana, 56 minutos después de que el primer avión impactara y sin que nadie pudiera saber cuántos de los que seguían arriba eran el próximo ataque, la faa (la Administración Federal de Aviación) dio una orden sin precedentes: que cada avión comercial y privado del país aterrizara de inmediato en el aeropuerto más cercano. no era cerrar unos aeropuertos ni desviar unos vuelos: era desocupar el cielo de golpe, sin ensayo y sin manual. cada controlador tuvo que ir bajando a mano los aviones que tenía encima, uno por uno, buscándoles pista.
y funcionó. a las 12:16 del mediodía —dos horas y media después— no quedaba un solo vuelo comercial ni privado sobre Estados Unidos. era la primera vez en la historia que el país cerraba su cielo entero, y todos los aviones bajaron sin un solo incidente. el cielo volvió a abrir, de a poquitos, dos días después. la operación aérea más grande de la historia pasó mientras el mundo miraba para otro lado.
- el 11 de septiembre de 2001 había unos 4.500 aviones volando sobre Estados Unidos
- a las 9:42am la FAA ordenó, por primera vez en la historia, que todos aterrizaran de inmediato
- a las 12:16pm el cielo quedó vacío: dos horas y media para bajarlo todo, sin un solo incidente
- el cielo reabrió, parcial, el 13 de septiembre