en Villa de Leyva no se puede cambiar una teja sin permiso. el Plan Especial de Manejo y Protección que el Ministerio de Cultura le impuso al pueblo en 2020 dice qué material va en cada techo, de qué madera son las puertas y de qué blanco se pintan las fachadas. es el reglamento minucioso y aburrido que uno espera de un pueblo patrimonio. pero ese mismo documento también habla de incendios.
en el Artículo 21 de esa resolución, entre la descripción de una casa museo y una zona verde, el Ministerio de Cultura nombra un tramo exacto de calle —del río San Francisco a la Quinta de los Virreyes— como "zona de amortiguación ante eventuales incendios forestales". la norma nacional de silvicultura preventiva contra incendios es clara: tienen que quedar "desprovistas de vegetación" para "detener o retardar" el fuego. veinte metros de tierra pelada es la diferencia entre una casa colonial y un incendio sin nada más que quemar.
eso se escribió en 2020. hoy, en 2026, el cerro San Marcos —en el mismo costado oriental del pueblo donde queda esa calle— lleva dos días ardiendo, con hoteles evacuados y más de 100 hectáreas quemadas, según la Gobernación de Boyacá. nadie pensó que un artículo sobre tejas y fachadas iba a servir para algo así. y sin embargo ahí está: la única calle señalada contra el fuego queda justo donde el cerro ardió. lo malo fue lo que acertó.
- desde 2020, Villa de Leyva tiene una calle designada oficialmente como barrera contra incendios forestales
- la zona va del río San Francisco a la Quinta de los Virreyes
- el estándar nacional pide 20 metros de tierra pelada para que una franja funcione
- el incendio de 2026 llegó justo por el costado que esa norma ya había señalado