este viernes, a las dos de la tarde, Cuba se apagó entera. no un barrio, no una provincia: la isla completa, de una. fue el octavo apagón nacional del año, y el año no se ha acabado. hace rato dejó de ser noticia; lo que casi nadie está mirando es lo que pasa detrás mientras los bombillos se apagan: alguien le está armando a Cuba una red nueva, y no es Cuba.
la crisis tiene un pulso de fondo. desde enero, Estados Unidos le cerró la llave del petróleo —cortó el crudo venezolano y presionó a medio mundo para que no le vendiera—, y sin combustible las viejas termoeléctricas de la isla se apagan. justo ahí entró China: mientras a Cuba se le acababa el petróleo, Beijing le llenó la isla de paneles. en un año le triplicó la energía solar y le levantó decenas de parques, con la meta de llegar a 92 para 2028. el hueco que abrió Washington lo está tapando Beijing.
pero ese salvavidas tiene precio. hoy uno de cada cinco vatios de Cuba sale del sol, y de día los paneles llegan a cubrir más de un tercio del país. apenas cae el sol, todo se vuelve a apagar: guardar esa energía para la noche necesita baterías gigantes, la parte más cara del sistema, y esa una isla quebrada no la puede pagar. por eso Cuba no paga los paneles con dólares que no tiene: los paga con níquel, el mineral que China quiere y que la isla tiene bajo tierra. cambió el petróleo de un aliado por los paneles de otro.
- Cuba sufrió su 8º apagón nacional de 2026 este viernes; el país entero se queda a oscuras una y otra vez
- mientras EEUU le corta el petróleo, China le triplicó la energía solar en un año y le construye parques hasta llegar a 92 en 2028
- la solar ya es el 20% de su electricidad, pero solo funciona de día: sin baterías a escala, de noche el país colapsa
- Cuba paga esos paneles con níquel, cambiando la dependencia del petróleo por la de la tecnología china